lunes, 23 de enero de 2012

y al fin...

...aprendi a amar lo imperfecto

la carta sin mandar
un titulo descentrado
la linea torcida
el plan fallido
el corte mal hecho
el cuaderno sin cierre
mi pierna izquierda mas larga
mi barba candado que no cierra
el diario sin desenlace
la escoleosis
la mancha en la hoja
el tropezon en la calle
los 3 acordes que le puse a una cancion
una cancion perfectamente imperfecta
las cosas que no tengo
las cosas que tengo y no quiero
las faltas cometidas
las palabras guardadas
el mueble en el rincon que NO es de rincon
la escalera arriba mio
la falta de logica
lo arbitrario
el libre azar
el caos (y su teoria)

Ser perfeccionista no significa que te salga todo perfecto o que intentes que todo sea perfecto... sino que ser perfeccionista significa querer ser perfecto pero estar tan consciente de la idea de perfeccion que la minima molestia o basura ya descarta y anula cualquier idea de belleza absoluta, felicidad plena, cualquier sentimiento de placer en lo que uno hace, dice, crea. Por ende nada termina siendo perfecto. En el afan de controlar todas las variables se pierde el gusto por el detalle. Un titulo puede estar descentrado y punto, "des-cen-tra-do", no pensar que puede ir solo en el medio o a los costados, puede tambien ir en cada milimetro del ancho de la hoja. La luz al final del tunel del "perfeccionismo fatalista" es poder visualizar los errores y defectos como valores de libertad absoluta. Asi entonces la belleza deja de ser esteticamente logica, sino que la idea de belleza pasa a ser atribuida al creador, quien pudo ser libre, desprenderse de todo y contemplar las miles de posibilidades. El "resultado" deja de ser el objeto de arte sino que el pensamiento libre es ahora el valor de la expresion y lo que la sostiene. Una vez logrado esto, la obra en su individualidad debe ademas tambien darse dentro de una intencion propia de cada uno. El mismisimo resultado logrado desde un camino innoble tira abajo cualquier dignificacion de la obra.

De hecho ya soy libre.

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