miércoles, 19 de enero de 2011

steppenwolf

¡ah, es difícil encontrar esa huella de dios en medio de esta vida q llevamos, en medio de este siglo tan contentadizo, tan burgues, tan falto de espiritualidad, a la vista de estas arquitecturas, de estos negocios, de esta politica, de estos hombres! ¿Cómo no habia yo de ser un lobo estepario y un pobre anacoreta en medio de un mundo, ninguno de cuyos fines comparto, ninguno de cuyos placeres m llama la atención? No puedo aguantar mucho tiempo ni en un teatro ni en un cine, apenas puedo leer un periodico, rara vez un libro moderno; no puedo comprender que clase de placer y de alegria buscan los hombres en los hoteles y en los ferrocarriles totalmente llenos, en los cafes repletos de gente oyendo una musica fastidiosa y pesada; en los bares y varietes de las elegantes ciudades lujosas, en las exposiciones universales, en las carreras, en las conferencias para los necesitados de ilustración, en los grandes lugares de deportes; no puedo entender ni compartir todos estos placeres, que a mi me serian desde luego asequibles y por los q tantos millares de personas se afanan y se agitan. Y lo que, por el contrario, me sucede a mi en las raras horas de placer, lo q para mi es delicia, suceso, elevación y extasis, eso no lo conoce, ni lo ama, ni lo busca el mundo mas q si acaso en las novelas; en la vida, lo considera una locura. Y en efecto, si el mundo tiene razon, si esta musica de los cafes, si estas diversiones en masa, estos hombres americanos contentos con tan poco tienen razon, entonces soy yo el q no la tiene, entonces es verdad q estoy loco, entonces soy efectivamente el lobo estepario que tantas veces me he llamado, la bestia descamada en un mundo q le es extraño e incomprensible, q ya no encuentra ni su hogar, ni su ambiente, ni su alimento….

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