"Crearemos nuestra literatura, no conversando de literatura sino escribiendo en orgullosa soledad libros que encierran la violencia de un cross a la mandíbula. El porvenir es triunfalmente nuestro"
Arlt, el violento, el sentimental, el revolucionario peleado con su partido, el insolente con los convencionales, el husmeador del Buenos Aires sumergido. Temido y hasta rechazado por sus pares. Incapaz de ingresar en el orden burgués o en las transacciones. Incapaz de saltar hacia el suicidio o hacia el crimen (sentimientos que endosa catárticamente a su Erdosain). Nunca alcanzó a pensar que el arte puede ser goce, camino de sabiduría. Se aferró al privilegio del dolor, a cierta jactancia del sufrimiento.
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